Etiqueta: juegos de mesa

  • El juego no necesita justificarse.

    El juego no necesita justificarse.

    Cada vez que presentamos Game Workers a una institución, llega el mismo momento: alguien pregunta para qué sirve el juego. La pregunta parece inocente. No lo es.

    Detrás de ella hay un supuesto que vale la pena examinar: que el juego es valioso solo si produce algo útil fuera de él. Que jugar es un medio — para aprender, para conectar, para desestresarse — y que sin ese fin externo, el juego no se sostiene por sí mismo.

    Bernard Suits, filósofo norteamericano que dedicó su vida a pensar el juego en serio, propuso algo distinto. En su libro The Grasshopper, Suits argumenta que el juego es la actividad humana más libre que existe precisamente porque acepta restricciones voluntariamente. Un jugador elige someterse a reglas que hacen el objetivo más difícil — no porque sea obligado, sino porque esa dificultad autoimpuesta es exactamente lo que convierte la actividad en algo que vale la pena hacer.

    Dicho de otro modo: el juego no es un medio para vivir bien. Para Suits, en una vida verdaderamente buena, el juego sería el fin.

    Nosotros no llegamos tan lejos en la práctica. Trabajamos con instituciones que necesitan resultados medibles, y los juegos que diseñamos tienen objetivos pedagógicos claros. Pero nunca perdemos de vista que la experiencia lúdica tiene un valor que no se reduce a esos objetivos — y que cuando ese valor desaparece, el juego se convierte en otra cosa: un ejercicio disfrazado, una dinámica de grupo con fichas.

    Por eso en Game Workers no “gamificamos”. Diseñamos juegos. La diferencia no es semántica — es la diferencia entre respetar la actividad y usarla como pretexto.